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Se acababa el curso, y como todos los años nos reunimos todas las compañeras de clase en casa de Brenda, mi mejor amiga, para poner en común todas las ideas sobre cual seria la canción que bailaríamos esta vez, y cual seria la coreografía y la ropa. Todas iban llegando, Brenda y yo ya llevábamos en su casa como una hora preparando su garaje para tener mas sitio y poder bailar.
Cuando ya estábamos todas juntas, pasamos una tarde entera bailando, charlando, contando cosas y algunas demasiado intimas. El ambiente se empezaba a calentar cada vez más. Se hacia de noche, los padres de Brenda estaban de viaje, y muchas de nuestras compañeras ya se habían ido. Poco a poco nos fuimos quedando solas, cogimos un par de CDs y subimos a su salón y estuvimos escuchando música y mirando mas coreografías, pues las dos íbamos a clases de baile, y teníamos muchas cosas ya preparadas. Había una parte por parejas, en la que el final una de las dos (ella en este caso) hacia el puente y la otra pasaba a gatas por debajo, tenia que ser con una música lenta, sensual.
Habíamos encontrado la música perfecta, y decidimos mirar a ver como quedaría eso. Ella hace el puente, yo paso por debajo de ella, sin querer con una pierna le doy en un brazo, y pierde el equilibrio y cae encima de mí. Las dos nos echamos a reír y estuvimos así durante bastante tiempo, y poco después un silencio. Ella se había quedado mirando para mí, y yo hacia ella. La tensión en ese momento era incontenible. En ese momento me acorde de las muchas veces que yo me había masturbado pensando en una situación como esa.
Ella quería que algo pasase, se le notaba en la cara. En ese momento ella me besa en la boca, me introdujo la lengua hasta lo mas profundo de mi garganta. Ella vestía un vestido corto, como las jugadoras de tenis, ya que era un caluroso día de Junio. Tenia la piel morena, ya le había dado el sol este año, y el pelo con mechas rubias, color platino. Se levanto poco a poco, y abrió las piernas colocando una a cada lado de mi cuerpo, de rodillas en el suelo. No pude evitarlo, fui acariciándole las piernas hasta llegar al vestido, y se lo levante despacio, hasta llegar a la altura de la cintura.
Ella comenzó a mover la cadera, de alante hacia atrás, frotando su tanga contra el mío, pues yo también llevaba un vestido corto, como el suyo, pero de diferente color. Ella estaba muy excitada, se podía notar fácilmente, pues estaba húmeda. Totalmente húmeda. Ella hizo lo mismo conmigo, y empezó a subirme el vestido, pero ella me lo quitó directamente, y no opuse ninguna resistencia. Aquello ya no podía pararse. Las dos estábamos demasiado calientes como para dejarlo así.
Yo tengo el pelo un poco mas largo que ella, y la piel bastante blanca. Le pedí que no se cortara, que hiciera conmigo todo lo que le apeteciera. Me quitó el sujetador, y me empezó a masajear los pechos, y después a chupar los pezones, después de haber pasado la lengua por allí dulcemente. Me mordisqueó el cuello, y continuó besándome en la boca, cada vez mas apasionadamente. Me levanté un poco, lo necesario para poder quitarle del todo el vestido, y el sujetador. Sus pechos eran más pequeños que los míos, pero muy duros y firmes, y con los pezones muy oscuros, mientras que los míos son de un color rosado. Empecé por pellizcarle los pezones, que estaban muy duros, con lo que no tarde demasiado en excitarla completamente. Cuando acabé, le quité el tanga, que estaba completamente mojado.
Hice que se tumbara en el suelo, y esta vez me eché yo encima de ella. Fui bajando poco a poco, hasta llegar a su coño. Se notaba que no se lo depilaba con mucha frecuencia, lo cual me daba mas morbo. Con los dedos le separé con cuidado los labios y la masturbé rozando suavemente su clítoris. Su cara era de gozo, de pleno placer. Empezó a gemir, y no paraba de gritar, mientras decía mi nombre, lo cual me excitaba más. Cuando noté que le faltaba muy poco para llegar al orgasmo, saqué el dedo y empecé a darle suaves besos en su coñito, penetrando poco a poco con la lengua. Sabía muy bien. Le agarre las piernas, y de vez en cuando la empujaba hacia arriba. Ella se agarró a la pata de la mesa que tenia al lado. Con este movimiento sus pechos temblaban, era una escena realmente morbosa. En ese momento, después de un grito que no pudo reprimir, noté que se estaba corriendo en mi boca. Fue una sensación muy placentera, sus músculos estaban tensos, y sus gritos pararon poco a poco. Le dije que yo esperaba sentir lo mismo que ella, me dijo que no me defraudaría, así que se levantó poco a poco, me quitó el tanga suavemente con la boca, y me abrió todo lo que pudo las piernas.
Con un dedo empezó a frotarme el clítoris, como yo había echo antes. Primero con suavidad, y cada vez más rápido. Continuó con la boca, y me chupó mi coño de tal forma que tuve que morderme la lengua para que mis gritos de placer no fueran demasiado ruidosos. Llegué al orgasmo, y me corrí por segunda vez en ese día, puesto que al igual que ella, me había corrido cuando empezó a morderme los pezones. Esa tarde sentimos tanto placer las dos, que a partir de aquel día, quedamos siempre cuando tengamos un rato libre, para probar nuevas formas de gozar, utilizando otros métodos o nuevos juguetitos.
Autor: kaeth